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ODS 13-Cambio climático

El bambú es un recurso extremadamente estratégico, pero aún no explotado, para que los países combatan los efectos negativos del cambio climático. La inclusión del bambú en las políticas de cambio climático y las inversiones en desarrollo rural hacen que los Objetivos de Desarrollo Sostenible de los países sean más efectivos. También contribuirá directamente al Objetivo 13 de Desarrollo Sostenible de la ONU: tomar medidas urgentes para combatir el cambio climático.

El bambú puede ser una herramienta para el almacenamiento de carbono a gran escala. Los bosques de bambú bien manejados pueden capturar el carbono a una tasa mayor que ciertas especies de árboles, según la investigación de INBAR: casi 13 toneladas de carbono por hectárea por año.

La capacidad del bambú para almacenar carbono se extiende a los productos duraderos, que retienen el carbono a lo largo de su vida útil. El bambú y el ratán pueden reemplazar una gran cantidad de materiales con altas emisiones de carbono, como el PVC, el acero y el concreto, lo que también reduce la presión sobre el uso de los recursos forestales de la madera. De hecho, los productos de bambú pueden tener una huella de carbono baja o incluso negativa en todo su ciclo de vida.

Además de esto, el bambú se está reconociendo gradualmente como una fuente de bioenergía importante a nivel mundial. La biomasa de bambú se puede utilizar directamente como leña; modificado en carbón para cocinar y calentar; o convertidos en gas para la generación de energía térmica y eléctrica. Puede leer más sobre el potencial del bambú como una forma de energía renovable aquí.

Finalmente, el bambú y el ratán pueden ayudar a las comunidades e individuos a adaptarse a los impactos negativos del cambio climático. Los materiales de construcción de bambú son fuertes y flexibles. El bambú también puede restaurar las tierras degradadas y proteger los bosques, combatiendo así la desertificación. Asimismo, el bambú y el ratán proporcionan una fuente de ingresos alternativa y sostenible para millones de personas en todo el mundo, ofreciéndoles más seguridad en un clima cambiante.

Dos de los obstáculos para un desarrollo más rápido del bambú son la actual falta de valoración de sus importantes beneficios por parte de los responsables de las políticas nacionales; y la clasificación de esta especie herbácea bajo las regulaciones forestales, lo que reduce la posibilidad de un uso benefico más amplio para una recolección y comercio frecuentes. INBAR está trabajando para:

  • CREAR CONCIENCIA

INBAR es un Observador de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, y recientemente fue nombrado Observador en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Creamos conciencia en la comunidad internacional sobre los usos del bambú y el ratán, y las políticas que pueden ayudar a hacer de estas plantas una parte central y estratégica en las contribuciones que los países determinaron a nivel nacional en virtud del Acuerdo de París.

  • MOSTRAR HACIENDO

Desde el fomento de prácticas de agricultura respetuosas del clima en China hasta la promoción de la adaptación al clima utilizando el bambú en Etiopía, y el asocio con empresas del sector privado que utilizan el bambú como material de bajo carbono, INBAR muestra cómo estas plantas estratégicas pueden ser una gran parte de la solución al desafío del cambio climático.

  • INVESTIGACIÓN

INBAR ha escrito o comisionado una gran cantidad de estudios sobre el bambú, el ratán y el cambio climático, desde informes centrados en países específicos hasta publicaciones sobre el bambú y su efecto en la mitigación del cambio climático. Se puede acceder a todos los trabajos en el centro de recursos de INBAR.

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