Organización Internacional del Bambú y el Ratán

Organización Internacional del Bambú y el Ratán

Programas
Globales

ODS 15-La vida en la tierra

El bambú y el ratán juegan un papel clave en la conservación de la biodiversidad y la restauración de los suelos degradados. Ambos contribuyen al Objetivo 15 de Desarrollo Sostenible de la ONU, cuyo objetivo es proteger los ecosistemas terrestres, gestionar los bosques de forma sostenible y luchar contra la desertificación y la pérdida de la diversidad biológica.

El bambú y el ratán son parte clave en los paisajes diversos biológicamente donde crecen muchas especies de mamíferos, insectos y hongos, que dependen del bambú y el ratán para su supervivencia. También son clave para la protección de varios reptiles y la tortuga Angonoka, considerada una de las más raras del mundo

DIVERSIDAD BIOLOGICA 

El bambú y el ratán pueden desempeñar un papel importante en la conservación de primates por tres razones principales. En primer lugar, el bambú y el ratán proporcionan una fuente directa de nutrición para muchas especies de este tipo de animales, como el panda gigante, el gorila de montaña, el cercopiteco de las montañas Bale y el lémur grande del bambú. El ratán, con sus temporadas de fructificación relativamente largas, también puede proporcionar una fuente importante de alimento en épocas críticas del año.

Además de esto, el bambú y el ratán también proporcionan refugio, vivienda y hábitat para estos tipos de animales alrededor del mundo. El bambú es un componente de los ecosistemas forestales de la franja tropical y subtropical, mientras que el ratán es un elemento clave en algunos de los puntos calientes de biodiversidad y hábitats de los primates más importantes del mundo, en Asia Meridional y Sudoriental y África occidental y central.

Por último, apoyando a las comunidades a gestionar y utilizar el bambú y el ratán de forma sostenible proporciona fuentes vitales de ingresos para las comunidades de pequeños agricultores de escasos recursos, lo que ayuda a reducir la presión en los hábitats de los primates. En la actualidad, el bambú y el ratán se encuentran ya entre los productos forestales no maderables más valiosos del mundo, con un valor de mercado estimado en USD 60 mil millones. Las comunidades rurales de pequeños agricultores que se benefician de estos mercados pueden convertirse en una parte integral de los esfuerzos de conservación.

INBAR ha trabajado con sus Estados Miembros para crear hábitats de diversidad biológica utilizando el bambú y el ratán. El trabajo de INBAR sobre la diversidad biológica incluye:

  • La cartografía de la diversidad del bambú y el ratán. Recientemente, INBAR ha estado mapeando la cantidad de bambú en varios países, utilizando la tecnología innovadora SIG.
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    El desarrollo de sistemas de manejo para el bambú que protejan la diversidad biológica sin comprometer innecesariamente la productividad.

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    La identificación y protección de especies y hábitats de bambú y ratán que se encuentran en peligro de extinción. INBAR y el Royal Botanic Gardens, Kew, han categorizado más de 1600 especies identificadas de bambú y 600 especies de ratán. Muchas de estas ejemplares se utilizan para la subsistencia o para la generación de ingresos, pero a la vez se ven amenazadas por la sobreexplotación y la falta de manejo adecuado.

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    La involucración del bambú en paisajes diversos, como la Iniciativa Satoyama de la ONU.

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    La concientización sobre la difícil situación en que se pueden ver los organismos que dependen del bambú durante toda o parte de sus vidas.

RESTAURACIÓN DE TIERRAS DEGRADADAS 

El bambú es un recurso estratégico que muchos países pueden utilizar para restaurar sus tierras degradadas y revertir los peligros de la desertificación. Su rápido crecimiento y su fuerte sistema de raíces hacen del bambú una poderosa herramienta para la protección del suelo. Las estimaciones muestran que una sola planta de bambú puede unir hasta 6 metros cúbicos de suelo. Además de esto, la mayoría de las especies de bambú crean un dosel perennifolio que deja caer hojas durante todo el año y mejora la salud del suelo.

El bambú también puede prevenir la deforestación al reducir la presión de los recursos forestales existentes. Los agricultores y silvicultores que con regularidad pueden usar el bambú como materia prima y combustible están bajo una menor presión económica de explotar de manera insostenible bosques menos renovables, especialmente si el bambú está cerca de su casa. Esta planta se caracteriza por ser fuerte, flexible y versátil, tiene unos 10,000 usos diferentes, y brinda un sinnúmero de oportunidades para que las comunidades rurales participen en un sector global en crecimiento que está valuado en unos 60 mil millones de dólares cada año.

INBAR participa con una labor muy variada para ayudar a sus Estados Miembros a aprovechar todo el potencial del bambú y el ratán para los ecosistemas terrestres y la protección del medio ambiente:

  • RESTAURACIÓN DE TIERRAS DEGRADADAS

En Etiopía, INBAR fue parte del gran proyecto del Banco Mundial para restaurar suelos degradados utilizando bambú. Anteriormente, INBAR participó en un programa galardonado de restauración de tierras en Allahabad, India, que convirtió suelos degradados nuevamente en tierras agrícolas ricas. En el proyecto, el bambú agregó de 6 a 8 pulgadas de humus al suelo por año y aumentó considerablemente su contenido de carbono. También mejoró los ingresos de los agricultores y proporcionó una nueva fuente de energía.

  • PROTECCIÓN DE LOS PRIMATES

Como parte del proyecto activo Programa de Desarrollo del Bambú Holanda-Sino-África Oriental de INBAR, nuestro equipo de proyecto ha contratado proveedores para plantar bambú alrededor de dos parques nacionales en Uganda, con el fin de reducir la presión sobre la fuente de alimento de los gorilas de montaña. Según informes recientes, el proyecto también está mejorando la vida de las personas: los cazadores furtivos de gorilas de montaña, ahora están plantando bambú como una fuente de ingresos más sostenible.

  • CONTRIBUCIÓN A INICIATIVAS GLOBALES

INBAR es observador de los tres convenios de Río: la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Convenio sobre la Diversidad Biológica. Los Estados Miembros de INBAR hacen contribuciones considerables a los objetivos globales en este marco: en la novena sesión del Consejo de INBAR en noviembre de 2014 en Addis Ababa, Etiopía, el Consejo de 40 Estados miembros de INBAR acordó trabajar hacia un plan para restaurar al menos 5 millones de hectáreas de tierras degradadas utilizando bambú. Esta es una gran contribución al Desafío de Bonn.