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ODS 7-Energía asequible y limpia

El bambú se está reconociendo gradualmente como un recurso de biomasa de importancia mundial. La biomasa de bambú se puede utilizar directamente como leña; transformado en carbón para cocinar y calentar; o convertidos en gas para la generación de energía térmica y eléctrica. Es un recurso estratégico, a menudo pasado por alto, para lograr el Objetivo 7 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible: “Garantizar un acceso a la energía limpio y sostenible para todos”.

El bambú como carbón vegetal. Se calcula que más de 2.700 millones de personas, el 38% de la población mundial, dependen de la biomasa sólida para cocinar. Sin embargo, esta madera a menudo se cosecha de manera no sostenible y es el principal impulsor de la deforestación en algunos países.

Por el contrario, el bambú se puede cosechar en un período relativamente corto y no requiere volver a sembrar, por lo que proporciona un suministro continuo de material. El uso del bambú para cocinar y calentar puede eliminar la presión sobre otros recursos forestales, evitando la deforestación. Además de esto, el carbón de bambú se quema sin humo ni olor, proporcionando beneficios intangibles para la salud de las mujeres en el hogar. Estas cualidades hacen del bambú un recurso bioenergético adecuado para uso doméstico así como para aplicaciones industriales.

El cultivo de bambú y la conversión en carbón también ofrece un gran potencial para las opciones de generación de ingresos: una familia rural podría ganar más de 1.000 dólares al año por producir carbón de bambú.

El bambú como biomasa para los gasificadores. El bambú tiene un gran potencial para generar energía térmica, así como electricidad, a través de la gasificación. Es de origen local, crece rápido y se equipara bien con otras formas de biomasa para la gasificación. Unos 1,2 kilogramos de bambú producen un kilovatio hora de electricidad, esto es similar al requerimiento de biomasa para madera o productos de madera, y es mejor que otros tipos de biomasa en polvo, como aserrín o maní, café y cáscara de arroz.

En Madagascar, INBAR está demostrando el poder del bambú. Se está construyendo un gasificador de bambú de unos 25kWh que busca generar electricidad en un centro de capacitación y en alrededor de 250 hogares locales.

Con más aplicaciones y proyectos piloto, la biomasa de bambú puede convertirse en una herramienta estratégica para cumplir con una serie de objetivos de desarrollo internacional, incluidos el Acuerdo Climático de París, el Desafío de Bonn, REDD + y las Metas de Aichi. INBAR es un observador de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y ha trabajado en todo el mundo en proyectos de bioenergía de bambú.

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