Organización Internacional del Bambú y el Ratán

Organización Internacional del Bambú y el Ratán

Los rostros del Bambú

17 mar 2021

El proyecto Bambuzonía ejecutado en tres países de América Latina ha contribuido desde 2020, para que varias comunidades amazónicas, redescubran el gran potencial que ofrece el bambú como recurso sostenible por  permitir dinamizar su economía local y fortalecer los ecosistemas frágiles que están en su zona.

Decenas de personas pertenecientes a territorios amazónicos de Colombia, Ecuador y Perú han sido beneficiadas por el proyecto “Bambuzonía”, impulsado por INBAR, con el apoyo del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, lo cual les ha permitido encontrar en el bambú o guadua un sinnúmero de posibilidades y ventajas frente a otros recursos explotados forestalmente y han optado por sembrar la guadua hoy, para cosechar un país ecológico mañana.

Los Emberá Chamí, le apuestan a la guadua

Mujeres de la comunidad indígena colombiana Emberá Chamí. Foto: Luis Gutierrez

En Colombia, en la vereda San José de Canelos, ubicada en el municipio de Florencia en Caquetá, se encuentra parte de la comunidad indígena embera chami, quienes, a pesar de haber sufrido dolorosos capítulos a causa del conflicto armado, ahora aúnan sus esfuerzos por aportar al medio ambiente, a quien consideran el “oxígeno de la humanidad”.

Para Luis Alfredo Gutiérrez Auchama, de 25 años, quien es parte de este grupo étnico colombiano, el amor que siente por su comunidad lo motiva a seguir reinventándose con el propósito de aprender nuevos conocimientos para luego transmitirlos en su territorio. “Mi comunidad es emprendedora, tiene muchos conocimientos ancestrales, tiene mucho que aportar, mejorar y aprender”, agrega.

Luis Alfredo, joven Emberá Chamí elabora artesanías e impulsa el uso del bambú en su comunidad

Por este motivo, tras enterarse del proyecto Bambuzonía, decidió impulsar las bondades que ofrece la guadua en su comunidad que hace meses atrás, era poco conocida. “Con la guadua estamos apostando al medio ambiente, como pueblos indígenas apreciamos a nuestra madre tierra por todo los que nos da”. “Antes no teníamos el sentido de pertenencia usábamos esta especie solo para la elaboración de corrales, ahora tras enterarnos sobre sus beneficios, le damos el valor que merece y queremos incluso aprender sobre construcción con este material”, señala Alfredo.

Aunque entre los sueños de este joven embera, se encuentre en un futuro estudiar la carrera de Derecho, para defender las necesidades de los suyos, recalca que nunca dejará de sentir orgullo por su identidad y enfocarse en temas ambientales. “Tengo amor por mi cultura, mi lengua por toda la comunidad en la que habito, quiero trabajar desde mi territorio, trabajar con los niños para que el mundo vea que los pueblos indígenas existimos”, enfatiza.

Por esta razón, cuando concluya su formación dentro del proyecto bambuzonía espera seguir replicando lo aprendido y demostrar al mundo que el trabajo en equipo en territorio, mejora la calidad de vida de sus pobladores, quienes están conscientes que nunca es tarde para volver a comenzar un nuevo sueño.

Las mujeres del Bambú

Dary Aguinda, perteneciente a la asociación de mujeres kichwas “Amukina milli warmys” de la provincia de Napo, en Ecuador comparte la misma visión de Luis Alfredo, que nunca es tarde para comenzar y reinventarse y eso es lo que ella realiza junto con otras mujeres indígenas desde algunos años atrás en su comunidad. “Mediante esta asociación apoyamos a mujeres en sus emprendimientos, artesanías y en actividades que reduzcan el impacto del cambio climático”, agrega Dary.

Dary Aguinda, Presidenta de la asociación de mujeres kichwas de Napo “Amukina”

Por esta razón, al enterarse sobre el proyecto Bambuzonía, decidieron participar en la construcción de viveros con bambú y en conocer a profundidad los mil usos que este recurso natural ofrece a favor de soluciones sustentables tanto a nivel local como a nivel global. “Gracias al proyecto queremos surgir con la visión que tenemos desde nuestra asociación porque nuestro planeta se está muriendo por la contaminación”, indica.

Para Dary, esta iniciativa es una apuesta “verde”, que es necesaria impulsarla porque considera que uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo es el cambio climático. “El bambú es importante porque apoya y ayuda a nuestras cuencas amazónicas. “Debemos concientizar a la gente, que este recurso hay que valorarlo para trabajar en proyectos sostenibles”. “Nuestra selva necesita nuestro apoyo el planeta necesita un aire más limpio, más puro” comenta.

Así como el anhelo de Dary, sus compañeras quieren aportar con respuestas ante esta problemática que consideran que necesita de muchas voces, palabras y manos, que, aunque en ocasiones no resulten ser suficientes, saben y están claras que la acción más pequeña, es mejor que la intención más grande.

Dary Aguinda junto con sus compañeras de la asociación

Las manos que hacen artículos con bambú

En el departamento de Junín, en Perú, Franklin Huarcaya, demuestra que un emprendedor ve oportunidades, donde otros no lo ven. Su perseverancia y voluntad por contribuir al medioambiente lo han impulsado a su corta edad a crear su pequeña empresa llamada “Bambusero”, dedicada a la elaboración de artículos con bambú.

Franklin comparte con otros jóvenes los usos potenciales que tiene el bambú

Para Franklin compartir con otras personas la importancia y beneficios que tiene este recurso natural es esencial, por ello incluso para nutrir sus conocimientos, participa de las actividades que realiza el proyecto bambuzonía en su zona. “El bambú es un recuso que va a cambiar muchas vidas y va a sacar a muchas de ellas de la pobreza”. “Como emprendimiento yo siempre lo recalco en los sectores que he visitado, es necesario seguir sensibilizando el potencial que tiene el bambú”, enfatiza.

Su pasión por lo que ama, lo hace comprender a diario que nada es imposible y que los límites solo existen en aquellos que no se atreven a realizarlo, por tal razón mediante las redes sociales, comparte sus productos que van desde llaveros hasta sorbetes, pues anhela en un futuro que sus productos trasciendan fronteras. “Mi meta es generar una economía circular y seguir generando un montón de derivados de este producto por ejemplo en 2022 quiero fabricar platos de bambú”, menciona.

Franklin es consciente que aunque el camino es largo, el éxito es seguir avanzando y tener en su mente que nada es imposible cuando se quiere, por eso recomienda a los jóvenes que desean vincularse a este tipo de actividad primero informarse a detalle sobre todas las ventajas de esta especie. “Yo al inicio no tenía información, pero luego que conocí todo su potencial, estoy cada vez sorprendido y animado a continuar”, agrega.

Para este joven emprendedor, generar impactos ambientales en su comunidad es indispensable porque además de contribuir al planeta, sabe que reinventarse es la oportunidad que ofrece el destino de crecer al infinito.

Algunas de las artesanías con bambú que fueron elaboradas por Franklin

 

Aunque Luis Alfredo, Dary y Franklin, no se conocen y estén a kilómetros de distancia, están enlazados por su pasión que es el bambú, porque saben que cada vez que se siembra este recurso, se siembra vida y lo que ellos hacen desde su territorio, los convierte en los rostros del bambú porque cada uno forja su propia historia.

Conoce más sobre el proyecto bambuzonía