Organización Internacional del Bambú y el Ratán

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Las voces del proyecto Bambuzonía

10 ago 2021

 Tres jóvenes participantes del proyecto Bambuzonía nos explican los motivos por impulsar el bambú o guadúa en sus territorios.

En el cantón el Tena, ubicado en la provincia del Napo en Ecuador, un grupo de jóvenes levantan a diario su voz desde sus territorios con un propósito en común: impulsar el uso bambú guadúa.

Ellos trabajan constantemente por impulsar una nueva generación con mayor conciencia social y ambiental. Sus energías y conocimientos son inquebrantables, pues constantemente van evolucionando con el fin de guiar a hombres, mujeres, niños y a otros jóvenes hacia un futuro con un nivel bajo de emisiones de carbono y resiliencia climática.

Están comprometidos activamente a nivel local mediante tareas de sensibilización, la adopción de prácticas respetuosas con el medio ambiente y la ejecución de proyectos de adaptación y mitigación.

Pese a la situación a escala mundial por el COVID-19, que ha ocasionado la saturación de los servicios de salud, interrupción en la educación etc. Shakira, Cristofer y Joe, han transformado este escenario en una oportunidad para defender las necesidades de las comunidades y su entorno, en el marco de una igualdad de género y acción climática, para un mundo más sostenible.

Es así, que junto a la asociación de mujeres Kiwchas de Napo “Amukina”, colaboran en la implementación de viveros con bambú, que impulsa INBAR junto con el apoyo del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola.

Mujeres, hombres y jóvenes participaron en la implementación de los viveros de bambú en Napo

Las voces contra el cambio climático

Dary Aguinda, presidenta de la Asociación cuenta que su visión siempre fue impulsar la guadúa. “Un amigo me comentó del proyecto Bambuzonía y decidí vincularme en esta actividad porque con este recurso se puede emprender muchas cosas”, agrega.

Dary Aguinda, presidenta de la Asociación de mujeres Kiwchas Amukina

Y desde ese momento junto con mujeres, hombres y jóvenes de distintas organizaciones, han trabajado en la construcción de dos viveros: uno en la comunidad Tomas Grefa, vía a Ongota Bajo, lugar en el que se han sembrado 1700 plantas de bambú, mientras que, en el segundo vivero, localizado en la comunidad Unión Venecia vía a Misahualli, se encuentran 1500.

Parte de los beneficiarios del proyecto Bambuzonía junto a uno de los dos viveros en Napo

“Siempre he querido apoyar a mujeres, hombres y jóvenes de diferentes organizaciones. Siempre les motivo para seguir los proyectos de cambio climático”, añade Dary.

Su entusiasmo ha captado la atención de los jóvenes como es el caso de Shakira Andy, de 25 años, quien reside en la comunidad Runashito de la parroquia Chonta Punta.  Para esta joven kiwcha, el trabajo comunitario es esencial, por eso desde su profesión como Ingeniera Ambiental, ayuda a los suyos y a cuidar el medio ambiente, a lo que llama su “hogar”.

Shakira Andy, de 25 años, beneficiaria del proyecto Bambuzonía

“Al escuchar del proyecto Bambuzonía, rápidamente me llamó la atención sobre la manipulación y preservado de bambú”. “Es un recurso sostenible, bueno para diferentes usos y quiero apoyar a mi comunidad en actividades de reforestación”, señala.

Shakira, pese a su corta edad, sabe que cuidar el medio ambiente, es valorar la vida, por eso entre sus metas tras haber participado en la implementación de viveros con bambú y participar en los procesos de formación de INBAR, busca en un futuro impulsar una comercialización sustentable y continuar con tareas de reforestación.

“En estos procesos de participación, hemos visto una equidad de género, hombres y mujeres se están apoyando mutuamente”. “Quiero reunir a más jóvenes e incentivarlos a la conservación del medio ambiente, porque si no lo conservamos ahora, no tendremos un futuro para nuestras generaciones”, comenta.

Cristofer Andy Shiguango, de 27 años, en el vivero de bambú impulsado por INBAR

Comenzar una transformación bajo premisas de respeto ambiental, también es el camino que recorre, Cristofer Andy Shiguango, de 27 años, quien también forma parte de la implementación de viveros.  Este joven soñador, indica que su ingreso al proyecto le amplió aún más sus conocimientos respecto a este recurso natural.

“A la comunidad, llegó información sobre la escuela de campo de bambú”. “En su proceso de formación he comprendido su uso y manejo adecuado y los beneficios tanto ambientales y económicos que tiene este recurso”, comenta.

Su vinculación con la Asociación Amukina, más allá de ser una experiencia que le permite nutrir sus conocimientos le ha proporcionado expandir sus horizontes profesionales. “Gracias a este proceso con INBAR y Amukina he logrado ampliar mis relaciones de trabajo y conocimientos y a seguir vinculándome en más proyectos”, añade.

Cristofer sabe que un esfuerzo total, es una victoria completa. Por ello, tiene toda la confianza que cada actividad que desarrolló en los viveros de bambú junto a sus compañeros pronto traerá grandes beneficios. “Todos ayudamos en el trabajo a preparar y arreglar el vivero”. “Cada esfuerzo invertido nos va a dar grandes recompensas al final”, reitera.

Alejado un poco de las actividades convencionales, que realiza un joven de su edad, prefiere estar listo y prevenido ante cualquier situación que pueda alterar su territorio. “Quiero continuar con el vivero y seguir con actividades de reforestación en las riveras de los ríos”. “Debemos concientizar a la gente, sobre lo que está sucediendo en el mundo”. “Ahora que tenemos al bambú, debemos aprovecharlo al máximo porque el daño no solo es hoy, sino mañana”, enfatiza.

Joe Cerda, 24 años, sembrando plantas de bambú dentro del proyecto Bambuzonía

A esto, coincide su compañero Joe Cerda, de 24 años de edad, que, pese a recién culminar sus estudios de Ingeniería Ambiental, tiene claro que el conocimiento va junto con la práctica. Por ello, dejando a un lado actividades propias de su edad, también formó parte de la elaboración de viveros de bambú.

“Fue interesante aprender más cosas sobre el bambú, como la siembra, la cosecha, las manchas”. “Esto es innovador y sostenible para luchar contra la deforestación”, comenta.

Joe tiene la confianza, que la intención más pequeña, alcanza grandes resultados. Por eso agrega que su plan a mediano y largo plazo, se centra en continuar impulsando el bambú o caña guadúa en su territorio, está convencido que más allá de ofrecerle un nuevo respiro al medio ambiente, la versatilidad de este recurso trascenderá aún mas las fronteras.

Estos tres jóvenes, desean dejar una huella para futuras generaciones para que comprendan que la tierra no nos pertenece, sino que nosotros pertenecemos a ella y que la acción más pequeña para cuidarla, alcanzará los resultados más grandes, cuando se tiene la confianza que el trabajo en equipo nos enriquece como seres humanos.

Los participantes del proyecto Bambuzonía seguirán impulsando el bambú en sus zonas

Descubre el proyecto Bambuzonía.